Ganan los moderados: Gabriel Boric y Sebastián Sichel se imponen en las primarias

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Ganaron los moderados. Gabriel Boric, el representante del Frente Amplio, y Sebastián Sichel, un independiente con pasado concertacionista, serán los representantes de Apruebo Dignidad y Chile Vamos en la próxima elección presidencial. El resultado estrecha las posibilidades de crecimiento para Yasna Provoste y Paula Narváez (es decir, la Concertación) y a su vez, abre espacio para candidaturas centrífugas, como la de José Antonio Kast y alguna que podría surgir desde las coordenadas de la Lista del Pueblo, idea con la que ha coqueteado, por ejemplo, el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp.

Se dice que el resultado es sorpresivo, pero las encuestas hace tiempo dan poca fiabilidad. Durante las últimas semanas, la campaña de Gabriel Boric, que se sentía en desventaja frente a la de Daniel Jadue, empezó a remontar con una postulación propositiva, además de una estrategia de  procuración de apoyos amplios, incluso fuera de la coalición, para enfrentar las primarias de Apruebo Dignidad. El té casual con la candidata del Partido Socialista, Paula Narváez, en circunstancias en que la ex Concertación no tuvo primarias, más las alusiones a la necesidad de construir mayoría con sectores que no necesariamente pertenecen por ahora en Apruebo Dignidad, fueron generando las condiciones para que el diputado por Magallanes y la Antártica chilena consolidara su opción.

La postulación del Frente Amplio leyó mejor las distintas variables que estaban en juego en esta elección. Boric logró ser más diverso y convocante, mientras Jadue, quien apostó al capital político acumulado en la alcaldía, al votante más tradicional de la izquierda y a una identificación con los sectores populares y postergados, quedó finalmente circunscrito a una minoría.

No cabe duda de que los debates presidenciales jugaron un rol. Durante las últimas semanas, por lejos, las mayores menciones de los medios de comunicación y de las redes sociales fueron sobre el candidato del Partido Comunista y otras fuerzas políticas, especialmente después de los cara a cara televisivos. Jadue fue tratado con especial dureza por los periodistas de los canales y, en opinión de los analistas, no salió bien parado, frente a un Boric que logró sostener su mesura.  La percepción que el diputado empezaba a acercarse a Jadue y a pasarlo se extendió, como quedó refrendado finalmente con los resultados de las votaciones.

En el caso de Chile Vamos, también se produjo la sorpresa porque ninguno de los candidatos de los partidos de la coalición (Lavín-UDI, Desbordes-RN y Briones-Evópoli) ganó la contienda, sino un abanderado aun camaleónico, indescifrable, que hace poco pertenecía a la Concertación: Sebastián Sichel. Su candidatura fue, por lejos, la menos ideológica, por lo que no es posible decir por qué fue que los votantes de derecha terminaron eligiéndolo a él ¿Electores tradicionales del sector que votaron por Boric, dejando un vacío electoral en el sector? Un poco, pero no de un modo tan elocuente ¿Descomposición de la derecha luego del cataclismo del gobierno del presidente Piñera? Eso sí que es evidente. Ninguno de estos factores, en todo caso, ayudan a explicar el resultado, por lo que los próximos días dirán cómo se irá configurando la opción del oficialismo.

Lo que no puede sostenerse es, en este caso, la ocurrencia de un Orregazo, al menos tan obvio como en la segunda vuelta de gobernadores. Es muy difícil de comprender con otra hipótesis que no sea el apoyo de la derecha que Boric saliera tercero en las comunas del Rechazo, superando incluso a otros postulantes de Chile Vamos, pero no podría decirse que aquello definió la elección: el diputado le ganó al alcalde en casi todas las comunas de la Región Metropolitana. Hubo, eso sí, un volumen de votos que indudablemente provino desde fuera de la coalición, lo cual podría ayudar a explicar la distancia en los porcentajes, pero no el ganador. Para la especulación quedará, en todo caso, la pregunta sobre qué habría ocurrido si Paula Narváez hubiera competido en las primarias de Apruebo Dignidad. Su ausencia favoreció a quien estuvo en desacuerdo y perjudicó a quien estuvo de acuerdo, pero el pasado ya no puede revertirse.

Ambas coaliciones enfrentan ahora desafíos. En el caso de Apruebo Dignidad, restañar las heridas de una campaña dura, aunque por la tradición histórica del Partido Comunista no está en duda su disciplina y apoyo leal al candidato ganador. Y, en el caso de Chile Vamos, estructurar una postulación con una derecha que interprete mejor al Chile actual, que parece muy lejano de las coordenadas neoliberales que imperaron en el sector durante casi cinco décadas.

By: Patricio López / Diario tvcanal5.cl

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