U. de Chile aclara mitos y verdades sobre las vacunas contra el Covid-19

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Claudia Cortés, académica de la Facultad de Medicina, aclara las principales inquietudes que han proliferado, sobre todo a través de redes sociales.

Mito: “Esta vacuna salió muy rápido, no me da confianza”

Verdad: Lo cierto es que la sociedad científica ha avanzado lo suficiente como para no haber empezado de cero en el trabajo por conseguir una vacuna para el COVID-19. La comunidad científica llevaba años trabajando en una vacuna para el virus SARS, misma comunidad que ha logrado especializarse en el desarrollo de este método de inmunidad. Lo anterior se suma a la cantidad de recursos, tanto económicos como humanos, que se han invertido de parte de los Estados alrededor del mundo para conseguir una vacuna lo antes posible para frenar la actual pandemia, logrando llegar a buen término en este proceso en un período récord.

Mito: “No puedo vacunarme porque podría afectar mi estado de salud debido a que tengo una enfermedad o infección crónica”

Verdad: Los pacientes crónicos y con enfermedades habituales, como hipertensión o diabetes, deben sí o sí vacunarse. De hecho, son el tercer grupo prioritario para recibir las dosis, de acuerdo con la planificación que se estima (después de mayores de 65 años y del personal de salud). En el caso de personas con enfermedades inmunosupresoras que alteran al sistema inmune, lo que sucede normalmente es que las vacunas generan menos respuesta inmune, no es que les haga mal. Sin embargo, aún está en estudio para conocer cuál es la mejor vacuna para este subgrupo. En definitiva, es fundamental que aquellas personas que viven con enfermedades o infecciones crónicas puedan vacunarse, cuando sean sus turnos, para proteger su estado de salud

Mito: “Soy alérgico así que no puedo vacunarme, ya que las vacunas que se están probando están contraindicadas para las personas con alergias”.

Verdad: Las contraindicaciones que tienen las vacunas que se están probando actualmente en el país son específicas para dos casos. Por un lado, para mujeres embarazadas o que planeen embarazarse (en este último caso, se solicita que esperen dos meses después de recibir las dosis para embarazarse) y, por otro lado, para pacientes con anafilaxia, que es una reacción alérgica severa. Por lo tanto, las reacciones alérgicas menores y más comunes no entran dentro de esta categoría y, en este sentido, las personas con alergia sí deben recibir también la vacuna.

Mito: “Las personas que se han vacunado terminan enfermas con COVID-19, ya que están hechas con el virus”

Verdad: Las vacunas que se están desarrollando no tienen una parte activa del virus y los principales efectos adversos o secundarios que se han reportado tienden a ser los mismos que frente a cualquier vacuna, lo que sería como un “resfrío suave” y sus síntomas son dolor muscular, decaimiento y fiebre, pero no son duraderos y debieran ser tratados desde la casa.

Mito: “Si hay una nueva cepa del virus, entonces las vacunas que se han desarrollado ya no sirven”

Verdad: Pese a que la publicación y anuncio de una “nueva cepa” del virus por parte del Ministro de Salud británico el pasado domingo encendió las alarmas, esto no afecta al trabajo que ya se ha realizado en el desarrollo de las vacunas, ya que estas están enfocadas en la proteína estructural del virus (espícula), y la mutación que se ha pesquisado no afecta a esta parte estructural de la proteína en donde actúa la vacuna.

Mito: “Ya tuve el virus, así que no necesito vacunarme”

Verdad: Las investigaciones científicas respecto a la inmunidad que provoca el haber tenido el virus no tienen una claridad cierta acerca de la inmunidad natural del virus. Incluso, se ha observado que luego de tres o cuatro meses del contagio hay personas que han recaído. Es por esto que la única inmunidad que importa es la que otorga la vacuna. Sin embargo, quienes ya tuvieron la infección podrían esperar un poco más de tiempo para recibir las dosis (de acuerdo con la priorización que se ha establecido).

Mito: “Soy joven y por lo tanto no necesito vacunarme ya que el COVID-19 no nos afecta en gran medida”

Verdad: Para poder retomar la vida tal como se conocía antes de la llegada de la pandemia, es fundamental que todas las personas logren vacunarse. Si bien la mortalidad en la población joven es más baja, esto no implica que no afecte gravemente la calidad de salud de dichas personas. Así como se logró eliminar enfermedades como la polio o la viruela, para eliminar al COVID-19 se necesita una inmunidad total de la población.

Mito: “No me da confianza que haya diferentes vacunas aprobadas porque alguna de ellas podría implantar un chip para controlarme”

Verdad: El hecho de que existan diferentes vacunas se da porque funcionan con mecanismos y estudios diferentes, los cuales se enfocan cada uno en una población distinta. Por esto es importante contar en el sistema de salud, con una amplia gama de posibilidades, los cuales se adaptan a la realidad de la persona, hay vacunas que se están probando en niños y adolescentes y otras en personas mayores de 65 años. Ante un público diverso es necesario contar con la variedad necesaria para vacunarles.

By: Diario Uchile

 

 

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