Estado de excepción constitucional

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El 18 de marzo de 2020, hace prácticamente un año, se iniciaba la alerta sanitaria por Covid-19, y el gobierno declaraba estado de excepción constitucional  por catástrofe y calamidad pública. Una medida que hoy ha sido necesaria reponer pues, como sabemos, la pandemia aún está lejos de control.

A nadie le gusta ver restringidas sus libertades de reunión o circulación. Menos todavía, por tanto tiempo. Pero en estos días difíciles, donde a diario muere gente víctima del virus, estas acciones son sacrificios temporales y necesarios, sin los cuales sería, si no imposible, al menos muy difícil de aplicar.

Es un hecho cierto que el estado de excepción ha facilitado la coordinación de todas las zonas del país y ha ayudado a la implementación de las medidas sanitarias. Ha permitido otorgar mayor seguridad a los hospitales, proteger la cadena logística y facilitar los traslados de pacientes y personal médico.

En lo personal, voté a favor de prolongar el estado de excepción constitucional hasta el 30 de junio. Y lo hice por varios motivos absolutamente técnicos y empíricos.

Primero, porque el proceso de vacunación aún está en desarrollo. Es cierto que vamos con más de 4 millones de personas inoculadas con la primera dosis –Chile ha sido destacado en el mundo por su exitosa estrategia vacunatoria, y ahí punto a favor para el gobierno-. Pero estamos lejos de lograr una inmunidad real en la población.

También hay que tener a la vista las altísimas cifras de contagio. En Los Ríos esto es aún más delicado, y acabamos de entrar, por primera vez, toda la región completa en cuarentena. La positividad del virus se ha disparado por las nubes –lideramos las cifras nacionales e incluso superamos con creces a grandes urbes de otros lares-, y ello pone en una delicada fragilidad el sistema hospitalario, particularmente en la disponibilidad de camas críticas ante una eventual mayor demanda.

Sin embargo, el estado de excepción debe ir de la mano de una mayor fiscalización, tema que a mi juicio ha sido la pata coja para contener el virus. No sacamos nada con confinar una comuna o regiones enteras, si no se respetan para nada las medidas de autocuidado y distancia social, tema en el que todos, usted y yo, tenemos la primera y más importante responsabilidad.

Bernardo Berger Fett
Diputado de la República

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