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Chile alza la voz ante el genocidio en Gaza: un llamado desde la humanidad

Santiago fue escenario de una multitudinaria manifestación que trascendió lo político para convertirse en un clamor humanitario. Miles de personas se congregaron en “La Marcha de las Ollas Vacías”, convocada por la Comunidad Palestina de Chile, para denunciar el uso del hambre como arma de guerra por parte del gobierno israelí en la Franja de Gaza y exigir que el mundo no permanezca indiferente ante una de las crisis más devastadoras de nuestro tiempo.

Desde el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) hasta la explanada del metro Los Héroes, los manifestantes portaron ollas vacías como símbolo de la desesperación que vive el pueblo gazatí. Más de dos millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria extrema, y cerca de medio millón sobrevive en condiciones catastróficas de hambre, malnutrición, enfermedad y muerte, según datos de la Organización Mundial de la Salud. A ello se suma una cifra desgarradora: más de 1.300 personas han muerto intentando acceder a alimentos.

Un grito desde la dignidad

Maurice Khamis Massu, presidente de la Comunidad Palestina de Chile, fue enfático: “Más de 60 mil palestinos han sido asesinados, entre ellos 18 mil niños y niñas. Gaza está siendo sistemáticamente destruida mientras el mundo observa en silencio. Chile no puede ser indiferente”. Su llamado no fue solo político, sino profundamente humano: “Esta marcha es un grito desde la dignidad, desde la humanidad y desde la resistencia. Palestina necesita al mundo despierto”.

Un compromiso transversal

El respaldo a esta causa no conoce fronteras ideológicas. Senadores y diputados del Comité Parlamentario Chileno-Palestino se sumaron al llamado. El diputado Marcos Ilabaca (PS) recordó que “medio millón de chilenos tiene raíces palestinas. Tenemos el deber de alzar la voz”. El senador Sergio Gahona (UDI) agregó: “Este llamado no tiene colores políticos: en el mes de la infancia, debemos alzar la voz ante este genocidio”.

Una causa que interpela a la conciencia global

La manifestación en Santiago no fue solo una expresión de solidaridad, sino una exigencia ética. El genocidio en Gaza no puede ser reducido a cifras ni a geopolítica. Es una tragedia humana que interpela a la conciencia global. El uso del hambre como arma, la destrucción sistemática de una población civil, y el sufrimiento de miles de niños y niñas son realidades que ningún país con vocación democrática y humanitaria puede ignorar.

Chile, desde su diversidad y memoria histórica, se suma al clamor por justicia. Porque ante el dolor de un pueblo, la única respuesta legítima es la solidaridad activa.

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