El fenómeno del Niño y el cambio climático intensifican las lluvias en Chile

Expertos advierten sobre riesgos de inundaciones, aluviones e incendios forestales durante la próxima temporada estival
La intensa lluvia que afecta a gran parte de la zona centro-sur de Chile durante esta primavera responde a una combinación de factores climáticos que incluyen el fenómeno de El Niño, actualmente en una fase de gran intensidad conocida como «Superniño», y los efectos del cambio climático, según especialistas.
La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) informó que las precipitaciones registradas desde la Región de Coquimbo hasta la Región del Biobío continuarán durante los próximos días, con acumulados que podrían alcanzar hasta 150 milímetros en algunas localidades en un período de cuatro a cinco días. Asimismo, se prevé la ocurrencia de fuertes vientos costeros y posibles tormentas eléctricas.
El geógrafo y especialista en geomorfología y cambio climático de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), Alejandro Vial Latorre, explicó que el país atraviesa una especie de “primavera a la europea”, caracterizada por cambios bruscos en las condiciones meteorológicas y eventos cada vez más difíciles de predecir.
Según el académico, el aumento de la temperatura global durante las últimas décadas ha provocado una mayor evaporación de agua desde los océanos, incrementando la energía disponible en la atmósfera y favoreciendo fenómenos climáticos más intensos. A ello se suma la influencia del fenómeno de El Niño, cuyo impacto se ha visto amplificado por la crisis climática.

Desplazamiento de las lluvias hacia el norte
Vial señaló que durante los últimos años se ha observado un desplazamiento de los sistemas de viento y precipitación hacia el centro y norte del país. Mientras regiones tradicionalmente lluviosas, como la zona de la selva valdiviana, han experimentado una disminución en sus niveles de precipitaciones anuales, sectores de Ñuble y Biobío han registrado lluvias más concentradas e intensas.
“El sistema atmosférico está cambiando y los vientos cargados de humedad que antes llegaban a la zona central están alcanzando sectores más al norte”, indicó el experto.
Mayor riesgo de aluviones y deslizamientos
Otro de los efectos asociados al aumento de las temperaturas es el ascenso de la llamada “isoterma cero”, la altura donde la temperatura alcanza los 0 grados Celsius. Este fenómeno provoca que en sectores cordilleranos donde normalmente cae nieve, ahora se registren precipitaciones líquidas.
La situación genera preocupación debido a que disminuye la acumulación de nieve en la cordillera, reduciendo su capacidad de almacenar agua y aumentando la escorrentía superficial. Como consecuencia, se incrementa el riesgo de aluviones, derrumbes y deslizamientos de tierra en quebradas y zonas precordilleranas.
Más vegetación hoy, más incendios mañana
Las abundantes lluvias también podrían tener efectos durante el verano. El crecimiento extraordinario de vegetación y pastizales que actualmente favorecen las precipitaciones podría transformarse en una importante carga de combustible una vez que se seque durante los meses de enero y febrero.
En este escenario, los especialistas advierten que el riesgo de incendios forestales podría aumentar significativamente en diversas regiones del país, especialmente si se mantienen las altas temperaturas estivales.
Cambios en las estaciones
Finalmente, los expertos sostienen que las estaciones del año han comenzado a modificar su comportamiento tradicional. Las lluvias podrían extenderse hasta fines de año, retrasando el inicio del verano, mientras que las altas temperaturas podrían prolongarse hasta marzo o incluso abril.
Este nuevo escenario climático plantea importantes desafíos para la gestión de riesgos, la planificación territorial y la adaptación de las comunidades frente a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos y frecuentes.



