FFMCS 2026
Preparémosnos para las lluvias este invierno por el fenomeno de El Niño
El presente proyecto surge ante la necesidad de preparar e informar a la ciudadanía sobre los posibles efectos del fenómeno de El Niño en la Región de Los Ríos. De acuerdo con antecedentes entregados por organismos nacionales e internacionales, como la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), se proyecta la llegada de un evento de El Niño de gran intensidad, lo que podría provocar importantes cambios en las condiciones climáticas de nuestro país y de Sudamérica.
El fenómeno de El Niño, conocido científicamente como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), es un evento climático de alcance global que alterna con su fase opuesta, denominada La Niña. Su aparición es cíclica, aunque no ocurre en intervalos de tiempo regulares.
Para que se produzca un evento de El Niño, deben debilitarse los vientos alisios que habitualmente soplan desde el Pacífico oriental hacia el occidente. Estos vientos son fundamentales para la distribución de las temperaturas oceánicas y atmosféricas a escala planetaria.
Cuando los vientos alisios soplan con fuerza, desplazan grandes masas de agua cálida hacia el oeste del océano Pacífico, especialmente en sectores cercanos al norte de Australia, Indonesia y la Polinesia. Esta situación favorece la presencia del fenómeno de La Niña frente a las costas de Sudamérica, caracterizado por aguas más frías y oxigenadas, con temperaturas que fluctúan entre los 9 y 11 grados Celsius. Como consecuencia, disminuye la evaporación, se reduce la formación de nubes y las precipitaciones, aumentando los períodos de sequía, las altas temperaturas y el riesgo de incendios forestales.
Por el contrario, cuando los vientos alisios se debilitan, gran parte de esas aguas cálidas se desplazan hacia las costas de América del Sur. Esto provoca un aumento de la temperatura superficial del mar, alteraciones en los ecosistemas marinos y una mayor evaporación. A su vez, se incrementa la formación de nubes y la probabilidad de precipitaciones abundantes.
A primera vista, podría parecer que la llegada de El Niño es beneficiosa debido al aumento de las lluvias. Sin embargo, todo depende de su intensidad. Un evento débil suele tener efectos moderados, pero un evento extremo, conocido popularmente como «Super Niño» o «Niño Godzilla», puede generar enormes volúmenes de humedad atmosférica, favorecer la formación de ríos atmosféricos y provocar precipitaciones intensas en cortos períodos de tiempo.
Estas lluvias pueden afectar especialmente a territorios que durante años se han acostumbrado a condiciones más secas, como algunos valles y sectores cordilleranos de la Región de Los Ríos. Cuando grandes cantidades de agua caen en un corto plazo, aumentan los riesgos de inundaciones, aluviones, deslizamientos de tierra y crecidas de ríos y esteros.
Las consecuencias de estos eventos extremos pueden ser significativas: daños en la infraestructura pública, colapso de sistemas de drenaje, inundación de viviendas, interrupción de caminos y puentes, aislamiento de comunidades rurales y pérdidas económicas para familias y sectores productivos.
La evidencia histórica demuestra que estos fenómenos pueden generar importantes impactos. Entre los eventos más intensos registrados se encuentran los ocurridos durante los períodos 1982-1983 y 2015-2016. Diversos estudios sugieren que la frecuencia e intensidad de estos eventos podrían verse incrementadas por los efectos del cambio climático.
En la Región de Los Ríos, el fenómeno de El Niño de 1982-1983 provocó precipitaciones extraordinarias que afectaron actividades agrícolas, destruyeron cultivos estacionales y disminuyeron la disponibilidad de forraje para el ganado, generando pérdidas económicas para numerosos productores. Asimismo, se registraron afectaciones en la conectividad vial de la región.
Por su parte, durante el evento de 2015-2016, el aumento de la temperatura del mar favoreció la proliferación de algas nocivas, fenómeno conocido como marea roja, generando restricciones en la extracción de recursos marinos y afectando gravemente a las comunidades pesqueras de la zona costera.
Si bien no es posible prevenir completamente los efectos de un fenómeno de estas características, sí es posible reducir sus impactos mediante acciones de información, educación y preparación ciudadana.
Entre las medidas preventivas recomendadas se encuentran:
- Limpieza periódica de canales, acequias, esteros y sistemas de evacuación de aguas lluvias.
- Mantención y reparación de techumbres para evitar filtraciones e inundaciones.
- Preparación de mochilas de emergencia con elementos básicos para enfrentar situaciones de aislamiento.
- Almacenamiento de agua potable para varios días.
- Disponibilidad de linternas, baterías y radios portátiles.
- Elaboración de planes familiares de emergencia.
- Identificación de zonas seguras y rutas de evacuación.
- Protección de documentos importantes y bienes esenciales.
Lamentablemente, los sectores más vulnerables suelen ser los más afectados por este tipo de emergencias, ya que cuentan con menos recursos para adoptar medidas de prevención. Para muchas familias, la adquisición de equipos como generadores eléctricos, sistemas de almacenamiento de agua o equipos de purificación resulta difícil de financiar. Asimismo, quienes dependen de sistemas de Agua Potable Rural (APR) pueden enfrentar problemas adicionales cuando las fuentes de captación se ven afectadas por turbiedad, sedimentos o deslizamientos de tierra.
Por ello, resulta fundamental desarrollar un proyecto de comunicación y educación que promueva la prevención y la preparación frente a fenómenos climáticos extremos. La iniciativa debe considerar información clara, sencilla y accesible, orientada a entregar medidas prácticas y de bajo costo que puedan ser aplicadas por toda la comunidad.
La difusión de estos contenidos a través de plataformas digitales, medios de comunicación y redes sociales permitirá fortalecer la cultura preventiva de la ciudadanía y contribuir a que las familias enfrenten de mejor manera los desafíos asociados a eventos climáticos extremos como El Niño.









