Política

La candidatura de Bachelet en suspenso

La expresidenta Michelle Bachelet paralizó sus actividades de postulación a la secretaría general de la ONU, mientras que la embajadora Paula Narváez (PS), quien ejercía en la práctica como jefa de campaña, presentó su renuncia al cargo. En el gobierno se evaluó que no es conveniente que el Presidente Gabriel Boric inscriba la candidatura de Bachelet, dejando así la decisión al futuro gobierno de José Antonio Kast. El nuevo escenario internacional, tras las acciones de Donald Trump, ha cambiado por completo el panorama para la ONU, que enfrenta una de sus mayores crisis.

Renuncia de la jefa de campaña

La embajadora de Chile ante Naciones Unidas, Paula Narváez, informó su renuncia para asumir, a partir del 17 de enero, un nuevo puesto en la dirección regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), con sede en Panamá, según informó La Tercera.

Más allá del cambio laboral, la decisión refleja el crítico momento que atraviesa la eventual candidatura de Bachelet. Narváez era considerada la principal impulsora de la postulación y una de las políticas más cercanas a la exmandataria: fue su vocera de gobierno y en 2021 Bachelet la ungió como candidata del PS en primarias.

En el equipo del presidente electo José Antonio Kast —quien dejó en suspenso su apoyo a Bachelet hasta después del 11 de marzo— sostienen que la renuncia de Narváez para integrarse a una agencia de la ONU es un indicio de las serias dificultades que enfrenta la candidatura.

Postergación de la inscripción

Aunque la candidatura de Bachelet fue anunciada por Boric en septiembre pasado durante un viaje a Nueva York, el gobierno aún no la ha inscrito formalmente.

Su opción quedó en entredicho tras el triunfo de Kast. Aunque se reunió con la expresidenta el 22 de diciembre para abordar el tema, el futuro mandatario evaluará un eventual respaldo solo cuando disponga de todos los antecedentes: presupuestos, apoyos comprometidos con terceros países, otros candidatos y la alta posibilidad de veto por parte de miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, en medio del nuevo escenario geopolítico.

Fuentes oficialistas señalan que en Cancillería hubo roces con Narváez por falta de coordinación en el manejo de la candidatura. El ministerio liderado por Alberto van Klaveren mantiene un equipo a cargo del proceso, donde el director multilateral, Frank Tressler, cumple un rol clave. No obstante, se concluyó que no era conveniente que Boric inscribiera la candidatura sin contar con el apoyo explícito de Kast, quien tiene la facultad de retirar el patrocinio.

Un escenario internacional complejo

La expresidenta detuvo en las últimas semanas todas sus actividades de campaña y estaría analizando el nuevo contexto. El punto crítico fue la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, el 3 de enero, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y el control estratégico de la producción petrolera de ese país.

El hecho generó discrepancias entre Kast, quien apoyó la acción de Trump, y Boric, que la condenó por vulnerar el derecho internacional. Además, abrió un duro debate sobre el poder real de la ONU y la necesidad de reformar los alcances del derecho internacional.

Trump —cuyo país tiene poder de veto en la elección del secretario general de Naciones Unidas— ha dado un fuerte golpe al multilateralismo. Este jueves, la Casa Blanca informó la salida de Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales, 31 de ellas directamente vinculadas a la ONU. El aporte estadounidense equivale al 20% del presupuesto del organismo.

La decisión pendiente de Bachelet

Fuentes de gobierno señalan que el nuevo panorama, marcado por el triunfo de Kast y las acciones de Trump, obliga a Bachelet a replantearse su decisión de postular.

La expresidenta, de 74 años, quien fue directora ejecutiva de ONU Mujeres y Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, declaró el 14 de diciembre: “Yo tengo mis principios y yo no me vendo. Si llego a las Naciones Unidas, será con lo mismo: alinear los principios de la Carta de las Naciones Unidas y, además, no temer las presiones de nadie”.

En este marco, deberá definir si, como figura del progresismo, es la carta más idónea para encabezar el organismo en medio de una de sus mayores crisis y liderar los debates que se avecinan sobre el multilateralismo y el derecho internacional.

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