A siete años del estallido social: estudio confirma daños irreparables en víctimas que perdieron un ojo por proyectiles

Investigación de la Universidad de Chile y el Hospital del Salvador, publicada en la principal revista científica de oftalmología del mundo, advierte que la pérdida ocular causada por proyectiles también provoca daños permanentes en huesos faciales, dientes y párpados.
Un estudio chileno publicado recientemente en la revista científica Ophthalmology and Therapy de Springer Nature, considerada una de las publicaciones más relevantes a nivel internacional en el ámbito de la oftalmología, reveló graves secuelas faciales y dentales en personas que perdieron un ojo producto del impacto de proyectiles durante las protestas sociales registradas en Chile entre 2019 y 2020.
La investigación, titulada “Daño irreversible: revelan graves secuelas en la cara y dientes tras pérdida ocular por proyectiles policiales en protestas”, fue desarrollada por un equipo interdisciplinario de la Universidad de Chile y el Hospital del Salvador, constituyéndose en el mayor registro clínico mundial sobre pacientes que sufrieron pérdida ocular por el impacto de perdigones y bombas lacrimógenas.
El análisis evaluó los antecedentes clínicos de 57 pacientes que ingresaron al Programa de Acompañamiento y Cuidado para Personas con Trauma Ocular (PACTO) del Hospital del Salvador durante un período de tres años. Los resultados evidenciaron que la pérdida de un ojo no fue la única consecuencia de estos impactos, sino que estuvo acompañada por múltiples lesiones permanentes en estructuras faciales y dentales.

Según el estudio, el 94,7% de las pérdidas oculares analizadas fueron causadas por proyectiles. De ellas, el 73,7% correspondió a impactos de perdigones y el 21,1% a bombas lacrimógenas.
Los investigadores señalaron que, en numerosos casos, la pérdida del globo ocular no ocurrió de forma inmediata tras la lesión. Por el contrario, muchos pacientes enfrentaron extensos tratamientos y múltiples intervenciones quirúrgicas destinadas a preservar el ojo, que finalmente derivaron en procesos de atrofia ocular irreversible o en la necesidad de extirparlo debido al dolor crónico.
Diferencias según el tipo de proyectil
La investigación también determinó que el tipo de munición utilizada influyó directamente en el patrón de lesiones observadas.
Las bombas lacrimógenas fueron responsables de las fracturas nasales y dentales detectadas en la muestra, además de causar daños severos en los conductos lagrimales, fracturas de la cavidad orbitaria e imposibilidad de cerrar completamente los párpados, condición conocida como lagoftalmos. Debido a la magnitud del impacto, estas lesiones concentraron una mayor cantidad de secuelas por paciente.
En tanto, los perdigones estuvieron asociados principalmente a la caída del párpado superior (ptosis), infecciones crónicas y deformaciones profundas de la cavidad ocular, complicando significativamente la adaptación de prótesis posteriores.
El estudio recuerda además que los denominados “balines de goma” utilizados durante las manifestaciones fueron analizados por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile en 2019, determinándose que contenían materiales de alta densidad como plomo y bario, capaces de generar lesiones de gran poder destructivo.
Desafíos para la rehabilitación
El autor principal del trabajo, Sebastián Córdova, somato-protesista del Hospital del Salvador y académico de la Universidad de Chile, explicó que la rehabilitación de estos pacientes representa una compleja tarea clínica.
“Adaptar una prótesis en un rostro con este nivel de destrucción es un desafío clínico enorme”, sostuvo el especialista, agregando que el uso permanente de estas prótesis resulta fundamental para evitar el colapso y deterioro progresivo de los tejidos de la cavidad ocular y preservar la estructura facial de los pacientes.
Por su parte, Miguel Ángel Campos, académico de la Universidad de Chile y coautor principal de la investigación, afirmó que los antecedentes recopilados constituyen evidencia científica suficiente para impulsar cambios regulatorios a nivel internacional.
“Los datos demuestran que el daño infligido en el rostro de estas personas es irreparable. Esta investigación aporta el sustento que exige la comunidad científica para demandar la prohibición internacional y definitiva del uso de estos proyectiles en el control de protestas”, señaló.
Los autores concluyen que los efectos de estas lesiones trascienden ampliamente la pérdida de visión, comprometiendo de forma permanente la salud, funcionalidad y calidad de vida de quienes resultaron afectados. La investigación aporta evidencia inédita sobre las consecuencias de largo plazo asociadas al uso de elementos disuasivos de impacto directo durante contextos de manifestación social.



