Nicolás Maduro fue capturado por EEUU en su guarida subterránea en Venezuela

Estados Unidos ha bombardeado la madrugada de esta sábado varias ciudades de Venezuela y ha capturado al Dictador, Nicolás Maduro, y a su mujer y los han llevado fuera del país. El presidente Trump ha dicho en la cadena Fox que el Ejército de EE.UU. estaba preparado para realizar hoy una «segunda oleada» de ataques sobre Venezuela, pero afirmó que la primera acometida «fue tan letal» que no hicieron falta más acciones.

La prensa estadounidense relata que la operación militar nocturna implicó un gran despliegue de helicópteros «Chinook» y otros activos de las fuerzas especiales para capturar a Maduro, que habría sido sacado del país en una de estas aeronaves. El dirigente fue capturado por una unidad de las fuerzas especiales y de élite del Ejército estadounidense de los Delta Force.
La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, ha desvelado que Maduro ha sido acusado de «narcoterrorismo» y posesión de armamento destructivo contra Estados Unidos. «Pronto enfrentarán todo el peso de la justicia estadounidense».
Numerosas explosiones se han escuchado durante esta madrugada en diferentes zonas el país, incluida la capital Caracas, que ha sufrido cortes de luz. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ha denunciado el ataque con misiles a zonas civiles y ha activado un «despliegue masivo de todos los medios terrestres, aéreos, navales y fluviales. Sistemas de armas para la defensa integral».
«Gravísima agresión militar»
El Gobierno venezolano se pronunció este sábado luego del primer ataque aéreo perpetrado por EE.UU. contra la ciudad de Caracas «y los estados Miranda, Aragua y La Guaira», tildado como una «gravísima agresión militar«.
«Este acto constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente de sus artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza. Tal agresión amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe, y pone en grave riesgo la vida de millones de personas», indica un comunicado oficial.
En el comunicado, Caracas advirtió que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación».
Pese a las presiones, Venezuela advirtió a EE.UU.: «No lo lograrán. Tras más de doscientos años de independencia, el pueblo y su Gobierno legítimo se mantienen firmes en defensa de la soberanía y del derecho inalienable de decidir su destino. El intento de imponer una guerra colonial para destruir la forma republicana de gobierno y forzar un ‘cambio de régimen’, en alianza con la oligarquía fascista fracasará como todos los intentos anteriores».
En medio de la situación, el mandatario venezolano ordenó la implementación del estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, con el propósito de «proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada».
«Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista«, indica el comunicado. Del mismo modo, Caracas adelantó que acudirá ante el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas (ONU), el Secretario General de dicha organización, la Comunicad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el Movimiento de países No Alineados (MNOAL) para exigir «la condena y rendición de cuentas del Gobierno estadounidense».



