Los lagosMedio Ambiente

Turista israelí no podrá ingresar a Chile por un año tras fumar en el Parque Torres del Paine

La Patagonia chilena, reconocida mundialmente por su belleza prístina y su fragilidad ecológica, ha sido escenario de episodios lamentables que ponen en evidencia la irresponsabilidad de ciertos turistas, particularmente provenientes de Israel. Estos hechos han generado un creciente rechazo ciudadano hacia su presencia en el país, pues las acciones imprudentes de algunos visitantes han tenido consecuencias graves para el patrimonio natural y la seguridad de la comunidad.

El caso más reciente es el del ciudadano israelí Halifa Nevo, quien en enero pasado fue sorprendido encendiendo un cigarrillo en el campamento Dickson del Parque Nacional Torres del Paine, una zona protegida donde la Ley N° 21.413 prohíbe estrictamente fumar, prender velas, fogatas o cualquier fuente de calor no autorizada.

La justicia chilena determinó la prohibición de ingreso al país por un año y le impuso una multa equivalente a un millón de pesos chilenos, destinados al cuerpo de bomberos. Este fallo refleja la seriedad con que Chile busca proteger sus áreas silvestres frente a conductas que pueden desencadenar incendios forestales devastadores.

La memoria colectiva aún recuerda el desastre de 2011, cuando otro turista israelí, Rotem Singer, provocó un incendio al quemar papel higiénico cerca del Lago Grey. El resultado fue la destrucción de más de 17 mil hectáreas de bosque nativo, un daño irreparable que marcó profundamente la relación entre la ciudadanía y los visitantes israelíes.

Hoy, la percepción social es clara: la llegada de turistas israelíes no es vista con buenos ojos. La reiteración de conductas negligentes ha instalado la idea de que estos visitantes no respetan las normas básicas de conservación y seguridad, poniendo en riesgo un ecosistema único y la labor de quienes trabajan por su protección.

La Patagonia no es un escenario para la imprudencia. Cada colilla, cada chispa, puede transformarse en una tragedia ambiental de proporciones incalculables. Por ello, la ciudadanía exige responsabilidad y respeto absoluto a las leyes chilenas. La hospitalidad de Chile hacia el turismo internacional no puede confundirse con tolerancia a la irresponsabilidad: quien no respete las reglas, simplemente no tiene cabida en un territorio que pertenece a todos y que debe ser preservado para las futuras generaciones.

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