CORE por Los Ríos Matías Fernández Hartwig: Recorte presupuestario, ¿Centralismo o mala gestión?

Spread the love

La descentralización ha sido un caballo de batalla transversal en los últimos 30 años, con múltiples figuras del mundo político y social levantando la voz por repartir el poder que reside en Santiago.

Y la verdad es que, si bien se ha avanzado, pareciese que la percepción y los adjetivos ocupados para definir nuestra situación sigue siendo la misma: Estancamiento, burocracia y falta de resolutividad.

La región de los ríos es una región relativamente nueva, creada el 2007 bajo el gobierno de Michelle Bachelet y con un presupuesto regional de cerca de 4800 millones en ese entonces. Hoy el presupuesto del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) es de cerca de 50 mil millones. Presupuesto que tendrá un recorte según hacienda del orden de los 6500 millones de pesos para el 2020 junto con otras 9 regiones, pero siendo los Ríos una de las más afectadas proporcionalmente a su marco presupuestario.

¿Por qué sucede esto?  En simple, si te paso 100 pesos para el año y tú solo gastas 70 pesos, 30 pesos tienen que volver, pero entonces ¿cuánto te paso al año siguiente? No te debería pasar más de 70 pesos a menos que me puedas demostrar que puedes gastar más.

En esencia eso sucedió en esta región que con un marco inicial de 49 mil millones hoy lleva un 24,9% de ejecución presupuestaria al mes de Junio según datos de la Subsecretaría Regional de Desarrollo (SUBDERE). La más baja en promedio a la fecha desde la creación de la región.

Cada región tiene sus propias dificultades geográficas y estacionales además de los efectos de la pandemia que suponen desafíos a la ejecución presupuestaria sin duda, pero ¿qué pasa cuando vemos a las regiones vecinas?            

Miremos la región de Los Lagos (de la cual Los Ríos era parte antes de crearse el 2007). Su marco presupuestario es de 78 mil millones para el 2020 y a Junio lleva cerca del 50% de ejecución. Los lagos que tiene una dispersión territorial dos veces y media más grande, que sufrió cuarentena de una de sus comunas, que tuvo los mismos efectos climáticos y las mismas trabas burocráticas del centralismo en Santiago. Entonces cabe hacerse la pregunta: ¿Por qué ellos tienen una ejecución mayor, con un marco mayor que el de esta región?

Los sectores de derecha se ponen el parche antes de la herida diciendo que la Dirección de Presupuestos (DIPRES) ha entrampado la inversión regional demorando los procesos administrativos no permitiendo ejecutar cerca de 11 mil millones que se aprobaron en el Consejo Regional desde Abril.

La verdad yo discrepo, acá no se puede desviar el foco solamente a un estado centralista y su burocracia para obviar las responsabilidades locales de la gestión. El consejo regional ha sido colaborador con  el ejecutivo para que las iniciativas se concreten desde un inicio, pero pareciese que eso no es suficiente ya que el ejecutivo se entrampa en su propio sistema. En la División de Presupuestos e Inversión Regional (DPIR) pareciese que no hay un orden lógico, no hay prioridades, hay desconocimiento, no hay seguimiento y lo peor: no hay gestión en instancias superiores, y ese es un problema de quien dirige la división  y por supuesto del Intendente que es directo representante de Sebastian Piñera. Ejemplos hay varios, una ejecución del mes de Enero de un 0% o que la propuestas de glosas presupuestarias, que son los marcos de acción del gasto regional, fueron elaboradas desde el consejo ya que las divisiones no fueron capaces de proponer elementos para abarcar una inversión óptima.

¿Qué otras consecuencias nos puede traer este recorte? No olvidemos que estamos en un proceso de instalación de los nuevos gobiernos regionales y por ende este recorte, que pudiese ser más si las cosas no se enmiendan, dejaría una región empobrecida, sin infraestructura y sin gestión habilitante para la instalación del Gobernador Regional y su equipo en 2021.

Qué podemos y tenemos que hacer:

Primero, necesitamos ordenar lo comprometido en nuestro arrastre. No se entiende que con una cartera que contiene más del 70% de arrastre no se haya ejecutado ningún peso en enero. Es por eso que debemos revisarla, priorizar y comprometer cumplir con los contratos supeditados a esa cartera.

Segundo, necesitamos una gestión potente en Santiago que nos permita la compra de activos no financieros tan necesarios para la región y que supondrían un gasto efectivo y rápido que permitan adquirir por ejemplo los equipos y equipamientos del resto de los hospitales de la región, con miras a enfrentar la pandemia de mejor manera, y con eso impedir la derivación de pacientes al hospital regional. Aquí el ejecutivo ha demostrado sus falencias más graves de gestión ya que al mismo tiempo que dice que no se puede realizar este tipo de gasto, otras regiones si lo han hecho.

Tercero: Se necesita saber qué es lo que se dejó de pagar con los cerca de 11 mil millones ocupados por contingencia COVID además de generar las enmiendas que se deban hacer. El seguimiento del gasto es responsabilidad de los consejeros, pero el Intendente es el que debe velar por que las palabras a la ciudadanía se transformen en hechos y no en excusas burocráticas.

Cuarto: Cerrar la brecha institucional que aleja a la ciudadanía de las decisiones de inversión regional a través de presupuestos participativos provinciales y regionales.

¿Cómo logramos todo esto? Con compromiso por la región y no por los votos. Con un equipo que esté dispuesto dejar de una vez por todas la carrera electoral y se dedique a las funciones que le competen: Que la descentralización no solo sea un slogan que se ocupe vacíamente de vez en cuando, que el FNDR sea una inversión y no un gasto de última hora, pero por sobre todo que las regiones no paguen el costo de una mala gestión de directa responsabilidad y complicidad con el gobierno central.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *