febrero 3, 2023

ENTÉRESE DE LAS ÚLTIMAS NOTICIAS EN BREVE

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18-O: La falsa historia de torturas en la estación Baquedano donde el gobierno busca construir un memorial

“No a la reapertura”, decía uno de los más de 100 graffiti rayados en los muros de la entrada principal de la estación Baquedano, que el Presidente Boric anunció volverá a operar después de 3 años. El lugar, donde el gobierno dijo que creará un memorial, fue rebautizado por manifestantes “Jardín de la Resistencia”. Plantaron romeros, palquis y hasta lo usaron para festejar un matrimonio. Una mitificación de la plaza hundida —que sus detractores califican de “santuario del octubrismo”— que nació de una historia falsa: el supuesto uso de la comisaría de la estación como centro de torturas tras el 18-O, denuncia que la fiscalía concluyó que carecía de fundamento.

La plaza vacía. La plaza hundida de Baquedano, por donde hasta principios de octubre de 2019 entraban y salían miles de viajeros todo el día, estaba vacía a las 8.40 am de este viernes 30 de diciembre.

Por Vicuña Mackenna, la Alameda y Providencia decenas de pasajeros subían y bajaban de las micros, pero en el foso que hasta el 18-O era el ingreso principal de la estación de Metro, sólo se veían los más de 100 graffiti rayados en sus muros y las banderas de colores colgadas entre las paredes y los árboles del centro de la plaza.

No gente.

En la muralla sur destacaba uno. “No a la reapertura”, decía. A su derecha se veían los 3 rombos del logo de Metro chorreando pintura roja, con la palabra “Cómplices” escrita arriba. El dibujo de un carro en llamas del tren subterráneo, con el precio $1.000 encima —tal vez en alusión a la anunciada alza de los pasajes, congelados desde el 18-O—, completaba el mensaje.

Ese mensaje apuntaba al debate de estos días: reabrir o no el ingreso de la estación Baquedano donde convergen las líneas 1 y 5. Y, en caso de hacerlo, qué hacer con los más de 100 graffiti rayados en sus muros, y con los romeros y palquis plantados al centro de la plaza hundida.

También apuntaba a la historia de origen del lugar, que en la muralla poniente, del lado de Vicuña Mackenna, decía en letras celestes y rosadas: “Jardín de la resistencia”.

Una historia falsa. “18.05 hrs. #L1, #L2 y #L6 suspendidas con estaciones cerradas y sin servicio de trenes por disturbios y destrozos que impiden contar con las condiciones mínimas de seguridad para pasajeros y trabajadores”, publicó Metro de Santiago en su cuenta de Twitter el 18 de octubre de 2019.

Eran las primeras horas del estallido social y la estación Baquedano se convertía en blanco evasiones, pedradas y barricadas encendidas. La estación se volvió un blanco por la proximidad con el monumento del mismo nombre, pero también por la presencia de la 60ª Comisaría Metro de Santiago.

Dicha comisaría había sido inaugurada en octubre de 2018 por el entonces vicepresidente Andrés Chadwick, el general director de Carabineros, Hermes Soto, y el presidente de Metro, Louis de Grange. “El nuevo y moderno recinto cuenta con 942 metros cuadrados distribuidos en dos niveles, espacio que fue diseñado para permitir que la policía uniformada pueda cubrir los requerimientos de seguridad en todas las estaciones”, dijo el gobierno para el corte de cinta.

Un año después llegó el 18-O y surgió el rumor, alimentado por figuras políticas, de que estaban llevando a los detenidos del estallido a la comisaría y colgándolos por las muñecas de los tubos del techo.

“El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) confirmó que una parte de la estación Baquedano del metro está siendo utilizada como centro de detención ilegal, de golpizas y torturas a detenidos. Eso es gravísimo”, dijo la diputada Carmen Hertz (PC) el 23 de octubre de 2019 en la sesión de la Cámara en Valparaíso.

“INDH denuncia torturas, sí, torturas en la Estación Baquedano. Simplemente inaceptable. El Ministro del Interior @andreschadwickp debe renunciar hoy”, publicó ese mismo día en Twitter la excandidata presidencial Beatriz Sánchez (FA), actual embajadora en México.

Sergio Micco, director del INDH, negó esa jornada que el instituto hubiera confirmado la información y recalcó que esperaban los resultados de la investigación del Ministerio Público.

Ésta concluyó que la historia era falsa.

“Lo cierto es que no solamente no se logró acreditar estos hechos, sino que muy por el contrario se descartaron”, dijo el fiscal Álvaro Pérez, el 15 de junio de 2020. Citó la visita realizada al lugar por jueces, el informe realizado por la Policía de Investigaciones y la ausencia de denuncias formales en fiscalía, como prueba de sus dichos.

A principios de ese año la fiscalía había cifrado en 31 las muertes tras el 18-O, ninguna de las cuales había ocurrido en esa comisaría.

En junio de 2020 el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago sobreseyó la investigación por los presuntos delitos asociados a la comisaría, cuyo cierre había anunciado Carabineros en febrero.

Pero el mito ya se había creado.

La mitificación. “Llegué acá y vi que las plantas se estaban secando”, dijo un jardinero, a quien llamaban Juan, en el cortometraje “El jardín de la resistencia”, que describió la transformación de la plaza hundida.

Una arquitecta, Pilar, contó en el registro cómo optimizó el sistema de riego de las plantas y cómo planeaban reemplazar el letrero “Estación Baquedano” por uno que dijera “Dignidad”.

“Justo pasó lo del pasto del frente, que el señor Kast nos regaló”, dijo el jardinero sobre los rollos de pasto que adherentes del entonces candidato presidencial José Antonio Kast (Republicanos) dejaron en la mitad de Plaza Baquedano, en diciembre de 2021. Los manifestantes los tomaron y los llevaron al foso, que adquirió más color.

Entonces llegaron las celebraciones. Entre éstas, un matrimonio realizado en el foso, entre manifestantes que se conocieron en las protestas.

También, el sentimiento de comunidad que surgió cuando una madrugada un aparente grupo de ultraderecha bajó al foso y destruyó con palos y un nunchaku la escultura del perro callejero que participaba de las manifestaciones, y con la que habían terminado de adornar la plaza. Entre varios repararon la escultura del “Perro matapacos”.

La oposición a la reapertura. El silencio de la plaza hundida a las 8.40 am de este viernes contrastaba con el ajetreo de la mañana del lunes 26, cuando el Presidente Gabriel Boric hizo, desde la superficie, el anuncio: la rotonda de Plaza Baquedano sería demolida y se reabriría el ingreso principal de la estación. La primera sería transformada en una explanada y en la segunda se mantendría un memorial al estallido social, pero la estación volvería a operar como antes.

El anuncio llenó en pocas horas la plaza hundida y convirtió al foso ovalado en un campo de batalla ideológico sobre el legado del 18-O. Uno sólo superado por el generado por los indultos presidenciales informados el viernes a condenados por incendios, saqueos y portes de municiones de guerra, entre otros.

Una comitiva encabezada por la senadora independiente Fabiola Campillai bajó sus peldaños, pasando frente a una leyenda con letras manuscritas verdes, donde se leía, “Ármate y sé violento, hermosamente violento”, y un cartel que decía: “Boris (sic) miente: tu acuerdo de paz descansa sobre nuestros presos políticos”, entre otros.

Campillai —quien quedó ciega tras recibir un tiro de lacrimógenas en el rostro en noviembre de 2019, caso por el que un capitán de Carabineros fue condenado a 12 años de cárcel— habló frente a la entrada tapiada del Metro en contra de su intervención, mientras no se resolvieran las investigaciones a los denominados “presos de la revuelta”.

La senadora volvió el martes sobre el tema, al llegar a La Moneda a pedir una reunión el Presidente Boric por los indultos particulares. “Siempre vamos a defender los sitios de memoria con respecto al estallido”, dijo tras reunirse con la ministra Carolina Tohá.

“Santuario del octubrismo”. La alcaldesa Evelyn Matthei (UDI) de Providencia —comuna donde está la entrada del Metro— dijo a El Mercurio sobre el anuncio presidencial: “Espero que el gobierno no esté pensando en hacer de este sector, un lugar que históricamente ha sido de encuentro, de reunirnos, de celebrar, un espacio que nos divida entre unos y otros por los 50 años que vienen”.

El arquitecto Iván Poduje, crítico de lo que se busca levantar como legado del 18-O, reiteró su posición en una columna de La Tercera, donde aseguró que “este acceso al Metro se fue transformando en una especie de santuario del octubrismo más duro”.

Los visitantes que llegaron la semana pasada a la plaza hundida se repartían entre vecinos, algunos turistas y antiguos participantes de las manifestaciones que no creían que un memorial fuera la solución.

“Me parece bien reabrir (la estación), pero sin interferir el entorno”, dijo Sebastián Jeria, 21, estudiante de diseño industrial, el jueves por la mañana. Su hermana de 17 años le pidió conocer el “Jardín de la Resistencia” y decidió llevarla por si llega a desaparecer.

“Éste es un lugar de memoria de la lucha, de lo que ocurrió acá”, dijo. “Esto es lo único que queda, porque ya sacaron la estatua (del general Baquedano) (…). Yo creo que si restringen (el jardín) van a venir de nuevo a pintar y va a ser una eterna lucha”.

By: Jorge Poblete / gentileza: www.ex-ante.cl

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