Mujeres en ingeniería y ciencias: un tercio productivo y diferenciador

En un contexto marcado por la discusión sobre la igualdad de género, la participación de mujeres en la investigación científica es un aspecto que no puede quedar fuera del debate. La última edición de la revista Beauchef Magazine, publicación de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, dedicada a esta temática, analizó el panorama de nuestro país en esta materia, identificó los beneficios de tener paridad en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y destacó los mecanismos impulsados por dicha facultad para incentivar la presencia de mujeres en el área.

¿Paridad de género para qué? Es una pregunta que continuamente aparece en redes sociales cuando se habla de iniciativas para impulsar la participación de las mujeres en ciencias. La respuesta se ha obtenido utilizando el propio método científico: más que un asunto de ética, la evidencia señala que la diversidad ayuda al progreso científico, pues equipos de pensadores diversos son mejores en la resolución de problemas.

No obstante, la paridad está aún muy lejos. Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Melbourne, Australia —y publicado en abril de 2018— mapeó la brecha de género en el mundo científico, utilizando datos de 36 millones de autores de más de 10 millones de artículos publicados en 6.000 revistas científicas en los últimos 15 años. De ahí se desprende que en Chile el 36,8 por ciento de las personas que trabajan en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y medicina (STEMM) son mujeres y que faltan 78,4 años para alcanzar la paridad.

 

“Hay muchas mujeres en ciencias de la vida, biología, química, al contrario de lo que pasa en las áreas de las ciencias exactas. Creo que lo que ha faltado son modelos a seguir. Con las niñas es impresionante —con los niños también— cómo el camino lo emprenden desde muy pequeñas. Creo que ha faltado tener roles atractivos para las niñas en las áreas de las ciencias exactas”, señala la astrónoma María Teresa Ruiz, investigadora del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile y directora del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA).

Desde el punto de vista de la matrícula universitaria en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, en inglés) la situación no ha variado mucho en la última década, indica Alejandra Mizala, académica del Departamento de Ingeniería Industrial y directora del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE). “Si bien desde hace unos cuantos años el porcentaje de mujeres en la matrícula universitaria de primer año supera a los hombres, el porcentaje de mujeres en carreras STEM es menor al 30 por ciento de la matrícula de primer año. De hecho, en la última década prácticamente no ha aumentado el porcentaje de mujeres en la matrícula de primer año: en 2007 había un 27 por ciento de mujeres en carreras STEM y en el 2017 el porcentaje de mujeres alcanza apenas un 29 por ciento”, sostiene. Esto contrasta con el porcentaje de mujeres en carreras de la salud, educación, ciencias sociales y humanidades, cuyo crecimiento ha aumentado en los últimos años.

En el área de investigación la situación es similar. De acuerdo a los datos del Instituto de Estadísticas de la Unesco, el 33,1 por ciento de los investigadores en Chile son mujeres, proporción que está sobre el promedio mundial (28,8 por ciento), pero bajo el de Latinoamérica y el Caribe, que llega a 45,4 por ciento. Según la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt), el 31,51 por ciento del total nacional de publicaciones es liderado por mujeres, quienes se adjudican el 25 por ciento de los fondos de financiación regular y el 30 por ciento de los Fondef, de investigación aplicada.