Inversión V/s Ambientalismo: Una no tan nueva cacería de brujas en el siglo XXI

Recursos naturales, turísticos, energéticos, agroindustriales y centros de investigación excepcionales. Por consecuencia debiéramos ser una de las regiones de mayor desarrollo sostenible y permanente.

Pero ello no ocurre y guarda cierta coherencia con la tasa de pobreza por ingresos de 12,1% y de pobreza extrema de 3,3% que nos ubica en el quinto lugar, o sea, en la mitad más pobre de Chile.

Las cosas por su nombre: Somos una de las regiones con menor inversión privada, y no es por falta de ganas. La incertidumbre y poco de apoyo en la tramitación de proyectos podría ser una de las causas.

Según datos del Sistema de Evaluación Ambiental, 136 iniciativas de inversión ingresaron los últimos cinco años. 40% fueron rechazadas, desistidas o no calificadasque no pasan el SEIA, muy por encima del 27% promedio de rechazo nacional. Llama más la atención si se considera que quienes preparan los estudios son pocos en Chile, se repiten, pero los resultados son distintos en una región u otra.

Debemos garantizar la administración sustentable de los recursos naturales y el cuidado del entorno, es cierto, pero no puede ser a costa de una cacería de brujas que persigue la inversión con juicios preconcebidos oponiéndose a todo cuanto provenga del privado, al estilo de un Oscurantismo ambiental o una Inquisición al emprendimiento.

¿Qué hacer para no seguir espantando inversiones? El desafío parte por reactivar confianzas, entregar certezas, reglas claras sometidas a criterios técnicos predecibles y conocidos y no al arbitrio de la moda, la corriente política, ideológica, la dictadura de las minorías, las redes sociales o la fuerza.

Según el SEA, entre 2016 y 2017 se dejaron de invertir 409 millones de dólares, esto es, seis veces nuestro presupuesto regional del FNDR para 2019. Son empleos y oportunidades de mejor calidad de vida que no vieron la luz.

Pese a todo existe interés por concretar nuevas inversiones en Los Ríos. Y mientras se perfila un repunte macroeconómico, el gobierno ha dado claras señales de apoyo a la iniciativa privada en la medida que haya apego a las normas ambientales. Quizás sea hora de pasar del negacionismo a una ruta más clara y cooperativa entre lo público y lo privado para que lo ambiental y la necesidad de inversión confluyan en un solo camino, el del desarrollo regional.

Bernardo Berger Fett
Diputado de la República

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